
Desperte al escuchar las campanas verdes, no estando muy segura de mi posición corrí desesperadamente a traves de la foresta brillante. Los extraños cantos de las aves invisibles, a traves de ese laberinto esmeralda aumentaron mi desorientación. Segui corriendo, sin saber mi destino, a ciegas. Las ramas me arañaban y tiraban de la ropa, furiosos aleteos a mi alrededor daban cuenta de la presencia de aquellos seres que creia invisibles...eso estuvo bien, al menos me hicieron creer que estaba lejos de ser una ilusion.
Por fin cai en la cuenta que jamas llegaria al final de ese bosque, jamas llegaria al final de esa busqueda, porque si lo hacia acabaria la magia de su existencia; y asi, mi carrera sería ridicula y totalmente vana.
Lentamente detuve el aso, y parada en medio de la foresta decidi quedarme alli, hermanarme con ella, con su esencia. Deseaba oir sus voces secretas, sus lenguajes ancestrales y, sobre todo, deseaba percibir aquella vida desconocida y salvaje, dormir con el arrullo del agua y despertar con el murmullo de las hojas mecidas por la brisa.
"Llamar a la Luna madre, al Sol padre, y a las estrellas hermanas, seria mi mayor felicidad, que los arboles majestuosos y los plateados rios me enseñen sus secretos y compartan su sabiduria ha de constituir un maravilloso logro"
